Análisis – Limbo

Título: Limbo
Desarrollador: Playdead
Plataforma: PC (versión analizada); PS3; PS4; PSvita; Xbox 360; Xbox One
Género: Plataformas
Año de lanzamiento: 2010

Limbo es uno de esos juegos que todos tenemos en nuestra biblioteca de Steam pero que la mayoría no estamos seguros de dónde narices ha podido salir. Lo más habitual, como no puede ser de otra manera, es que provenga de los dichosos bundles. Este juego es uno de esos títulos que catapultaron al género Indie cuando comenzó a surgir en consolas. Microsoft apostó muy fuerte por estos juegos en 360 y más tarde, Sony decidió subirse al carro.

Braid y Super Meat Boy son los otros dos grandes títulos que han ayudado a consolidar toda una industria dentro de la propia industria del videojuego. Minecraft, que vino después, y Fez también son dos títulos muy a tener en cuenta cuando hablamos del Boom Indie. Todos ellos demostraron que la calidad no va ligada necesariamente a un gran presupuesto, sino a un gran equipo (y no me refiero al número de integrantes).

Lo que consigue Limbo es muy difícil, y es parte de lo que lo hace tan bueno. Para empezar, logra que un apartado visual en blanco y negro resulte atractivo y que llame la atención. Además, logra definir su identidad visual con muy pocos recursos: Del protagonista solo vemos su silueta y unos brillantes ojos blancos; los enemigos casi parecen sombras chinas que asustan más por lo que dejan a la imaginación que por lo que muestran y el mundo tampoco acaba de mostrarse ante nosotros. Y con tan poquito, si tú ves una captura del juego, lo identificas al momento.

Limbo2

Limbo, además, no tiene música. Y es algo que, evidentemente, te llama la atención. Pero no te chirría la falta de música en sí. Es que el silencio, en este juego, está muy alto. Salvo por el eco que dejan los pasos del protagonista al caminar, y otros ruidos más, todo lo que acompaña es el más absoluto de los silencios y llega a ser casi aterrador. Desde el mismo menú principal, el silencio inunda el juego y te atrapa. De algún modo logra embrujarte para que quieras saber más.

Otro punto más a tener en cuenta es su historia. No hay diálogos, no hay nada. De nuevo. Solo tú avanzando por el juego tratando de no morirte. Se ha llegado a elucubrar muchísimo acerca de lo que significa el viaje que realizamos. A fin de cuentas, lo único estrictamente narrativo dentro de Limbo, por decirlo de algún modo, es precisamente nuestro avance. Ya, si nos ponemos meticulosos, lo único que tendríamos para contextualizar el avance argumental dentro del juego, es su título. Y a partir de aquí la historia corre a cargo de tus cábalas mentales, fruto de tu progreso, del silencio y de las sombras.

Limbo3

Por desgracia no es oro todo lo que reluce y Limbo comete un error casi casi imperdonable. Su dificultad. Peca de lo mismo que la grandísima mayoría de videojuegos de los 80 y principios de los 90: Utiliza la dificultad para alargar una duración corta. Y eso colaba entonces, pero de un tiempo a esta parte no. Tiene zonas endiabladamente difíciles, pero tiene otras que parece que buscan que mueras a propósito y soy bastante contrario a que me tiendan trampas así.

La mayoría de puzles son dificilillos y nos van a obligar a pensar bastante, aunque muchas veces el problema viene porque el jugador se piensa que el reto que tiene delante es más enrevesado de lo que es. Muchas veces la solución es sencilla pero no evidente. Me llama la atención que un juego que quiere alargarse excusándose en su dificultad no presente puzles más complejos, pero sobre todo situaciones que requieran de una mayor habilidad. El personaje puede saltar, agarrarse a cuerdas… Pero eso nunca supone un problema.

Me ha dado la sensación de que buscaban que el jugador muriese, que sintiese que era difícil pero que en el fondo pudiera pasárselo. No es lo mismo morir porque te cae una piedra que no ves, pero que cuando sabes que está ahí es fácil de esquivar; que morir porque una sección requiere de una mayor habilidad para avanzar. Creo que me explico. En el primer supuesto morirás una o dos veces En la segunda puedes morir indefinidamente si eres un poco manco.

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Pero no hay que desmerecer lo que han hecho con Limbo. Porque se han dedicado a quitar cosas que todos los juegos parece que tienen que tener, como la música o un mínimo de historia, y lo han utilizado a su favor para construir un gran juego. Y como he dicho al principio, es admirable. El título merece todo el aluvión de críticas positivas que ha tenido desde su lanzamiento, y soy de los que opina que estamos ante un must have por no decir un must play.

La atmósfera que logra generar me ha parecido única, y las sombras que muchas veces se intuyen le dan un toque tan oscuro como embaucador. Sin embargo, toda esta soledad, todo este silencio y, por qué no decirlo: Esta incomodidad, llega a afectar negativamente al juego. Porque logra hacer su cometido tan bien, que no puedes evitar sentirte incómodo. ¿Por lo demás? Pues no tengo problemas en repetirlo: ¡Juegazo!

8,5/10

2 comentarios sobre “Análisis – Limbo

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