Análisis – Pokémon Amarillo Edición Especial Pikachu

Título: Pokémon Amarillo Edición Especial Pikachu
Desarrollador: Gamefreak
Plataforma: Gameboy ; Nintendo 3DS (versión analizada)
Género: RPG
Año de lanzamiento: 1998

Antes de empezar con el análisis quiero advertir que la edición de la eShop, que salió por el 25º aniversario para Nintendo 3DS (y también 2DS, claro) y la edición de Gameboy son iguales salvo por unos ligerísimos cambios que voy a mencionar. Y los voy a mencionar ya. Primero, el minijuego de Pikachu Surf está disponible. Este minijuego solo se podía jugar en la versión original si te transferías del Pokémon Stadium para la Nintendo 64 un Pikachu que hubiese aprendido el movimiento Surf. Ya no es necesario este requisito y se puede jugar.

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El otro cambio notable es que se ha modificado el sprite de Jynx para evitar acusaciones racistas. La imagen de arriba la he sacado de la web Serebii, que es una de las más importantes en materia Pokémon. Por supuesto, otro cambio bastante notable es el referente al intercambio. Ahora se hace a través de la conexión inalámbrica (que no a través de Internet) en lugar de Cable Link, como es obvio. Dicho esto, vamos al grano.

Pokémon Amarillo fue mi primer juego de Pokémon, con el que empezó esta enfermedad mental que gasto, sobre todo en lo referente a las dos primeras generaciones. Y cuando digo que soy un enfermo, lo digo a sabiendas de que si ahora mismo me pides que te nombre de cabeza los primeros 151 Pokémon te podría decir 140 sin problemas. Los otros 11 ya me costarían algo más. Fui uno de esos niños víctimas del caos y la histeria que se generó con el episodio de Porygon que causó ataques epilépticos en decenas de niños japoneses. Si tú tampoco pudiste ver la serie “por violenta” o porque podía matarte lamento decirte que ese episodio no salió de Japón y estuviste a salvo. Por descontado fui víctima de la histeria infantil que invadió patios de colegios.

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A mí no me dejaban ver Pokémon por violenta, aunque sí pude ver Digimon (menos violenta, dónde va a parar) y me dejaron jugar a los videojuegos. Como en mi familia eso de comprar cosas solo porque están de moda no se llevaba (y gracias que doy por eso todos los días de mi vida adulta) ni se lleva, tuve que esperar a mi cumpleaños. Lo bueno es que mi cumpleaños fue un par de días después de que saliera esta Edición Especial Pikachu. Soy todo un viejales, ¡Veinte años y recuerdo aquel día perfectamente! Fuimos al Corte Inglés de Méndez Álvaro y yo estaba histérico por si no lo tenían. De ahí nos fuimos al pueblo y perdí una cartera con 5.000 pesetas (sí, PESETAS) que me devolvieron porque tenía un carnet de bici que me hicieron en el colegio.

Y así empezó todo. Poco después ese mismo verano mi hermano me regaló el Pokémon Azul, y como éramos muy pijos y cada uno de mis hermanos tenía su propia Gameboy (yo además una Gameboy Color), pude hacer de amigo mío y autotransferirme ciertos Pokémon de una edición a otra.

No me voy a dejar llevar demasiado por la nostalgia, o al menos voy a intentar no hacerlo. Sí voy a comentar los cambios más llamativos que presenta esta edición frente a las ediciones Rojo y Azul. Los mayores cambios están a nivel estético. El juego ahora tiene una paleta de colores más extensa, soportando (por decirlo de alguna manera) el hardware de Gameboy Color mucho mejor que sus antecesores. Se nota sobre todo en los sprites de los Pokémon, en el menú principal (que en su momento fue un desfase) y le da cierta variedad al mundo. Cada ciudad es de un color, basándose siempre en su nombre. Ciudad Verde es… verde, mientras que Ciudad Azulona o Pueblo Lavanda son azul y morado respectivamente. Y así con todo.

Los sprites de los que os he hablado también son un cambio importante en esta nueva edición, porque se han visto rediseñados. A medias. Nunca entendí esto, la verdad. A ver, decides rehacer el apartado visual en la medida de lo posible poniendo más énfasis en que los Pokémon sean más parecidos a sus diseños que en las ediciones anteriores, ¿pero dejas los sprites de espaldas que eran un auténtico cáncer desde el principio? Además cambian algunos sprites frontales que ya estaban bien en Rojo y Azul. Dejadme que os enseñe todo esto. Empecemos por un ejemplo de sprite mejorado, sigamos por un ejemplo de sprite de espaldas y terminemos con un sprite que por algún motivo han decidido fastidiar.

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Nadie sabe qué le hicieron a Koffing en los primeros juegos que el símbolo que tiene en la tripa le aparecía en la cabeza.

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Muk en las primeras ediciones dejaba bien claro que era un Pokémon así como viscoso… que pasó a ser un moco a propulsión.

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Pusieron mucho énfasis en que Pikachu pareciese Pikachu. Hasta que lo veías por detrás, que pasaba a engordar cinco kgs de golpe.

El otro gran cambio que vemos en Pokémon Amarillo es que contiene muchísimas referencias a la serie. No olvidemos que la gracia está en que aquí evocamos las aventuras de Ash Ketchum, y no las de Rojo o Azul. Pikachu nos sigue siempre allá donde vayamos, y pasa de no querer vernos ni en pintura a estar súper encariñado con nosotros. Tampoco puede evolucionar (como en la serie); nos dan a BulbsaurCharmander y Squirtle del mismo modo que se lo daban a Ash; en los centros Pokémon hay Chanseys; nos cruzamos en varias ocasiones con Jessie y James; y un largo etcétera.

Hay ciertos Pokémon que cambian de ruta o aparecen de manera distinta como referencia a la serie de animación. Tauros tiene un mayor ratio de aparición en la Zona Safari y en este mismo lugar podremos capturar a Dragonair. Por otra parte, no sé a qué se debe, pero Abra ya no aparece donde siempre cerca de Ciudad Celeste. Y esto puede parecer un cambio sin importancia… hasta que quieres hacer el dichoso glitch para capturar a Mew. Que yo me volví loco.

Vamos a pasar al diseño del juego. Lo primero que jamás entenderé y que absolutamente todo fan absoluto de Pokémon alaba (y yo lo hice en el pasado) es cómo ajustan “el modo de juego” con los dos primeros gimnasios. En plan: Si escoges a Bulbasaur, que es tipo planta, es el modo fácil porque tienes ventaja frente a los dos primeros gimnasios. Si escoges a Squirtle es el modo normal porque tienes ventaja sobre el primero; y si escoges a Charmander entonces es el modo difícil porque no tienes ventaja sobre ninguno de los dos. Yo eso jamás lo he visto como una elección del modo de dificultad porque cuando empiezas el juego no tienes ni idea de los tipos de los gimnasios a no ser que te hayan puesto sobreaviso. Así que si nunca has jugado a Pokémon y eliges a Charmander, ¡sorpresa! ¡La has liado!

Esta supuesta elección del modo de dificultad se te va totalmente a tomar vientos cuando compras Pokémon Amarillo y tienes a Pikachu frente a tipo Roca. Y una de dos, o provocas un fallo en el juego para tener un Gengar, inmune a absolutamente cualquier ataque físico (siendo por tanto una máquina de matar perfecta), o tienes por delante la divertidísima tarea de entrenar a un Metapod para tener un Butterfree con el ataque Confusión. Aunque un tipo bicho contra un tipo roca no es la mejor idea de todas maneras.

Y bueno, el juego estaba y está plagado de errores de diseño. Errores garrafales. Y ahora os voy a relatar unos pocos de estos fallos:

Primero, el ataque Híper Rayo como bien sabréis, precisa de un turno extra después de su uso. Lo que se hace en ese turno es “esperar” bajo el pretexto de que el Pokémon se está recuperando. A no ser que, a la hora de usarlo, el rival se debilite. Entonces no. Entonces el que lo ha lanzado se viene arriba y no necesita recuperar nada. Esto provoca que si la diferencia de niveles es muy alta, haya una máquina de matar imparable en el campo de batalla.

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Sigamos. El ataque Niebla, cuyo efecto consiste en restaurar las estadísticas de los Pokémon presentes a sus valores normales, descongela al rival en caso de que estuviera congelado. Por algún motivo desconocido. Por su lado, el movimiento Foco Energía está programado al revés, y en lugar de aumentar la probabilidad de un golpe crítico en un 75%, la reduce.

El ataque de tipo dragón “Furia Dragón” (el único movimiento que había de este tipo) siempre quita 40PS. Da igual absolutamente todo lo demás. Y la lista sigue, y sigue. Es increíble la cantidad de errores que trae consigo esta generación.

Pese a esto, el juego no deja de ser divertido. Y quizás aquí sí me deje llevar por la nostalgia, quién sabe. Pero me gusta más que la última generación, me engancha más. La libertad que te da a la hora de poder prepararte para los siguientes pasos en la aventura se siente mayor. Sí, el juego no deja de ir sobre raíles como en las últimas entregas, pero no se siente de esa manera. Llegas a una ciudad y te encuentras un arbusto impidiéndote ir por un sitio, agua en otro y un tío diciéndote que no puedes avanzar porque no has derrotado al líder de gimnasio de turno en otro sitio. Sí, realmente el único camino posible es vencer al líder y que el tío se quite. Y casi nunca hay nada más allá del agua o del arbusto a cortar salvo un ítem. Pero cuando estás ahí tienes la sensación de que sí, y piensas “ah tengo que conseguir la habilidad para cortar árboles”. El camino es el mismo, es lineal. Pero sientes que tú has decidido ir por el único sitio posible. Y vaya si se nota esto.

No hay historia como tal, no tenemos la narrativa de la que hacen gala las últimas generaciones. Pero tienes un propósito: Vencer a los líderes, llegar a la Liga Pokémon y proclamarte campeón. De ti depende prepararte, de ti depende llegar. Ningún amiguito te “frena” como sucederá después. Tienes una pequeña trama que envuelve al Team Rocket que culmina con la obtención de objetos importantísimos para la aventura, como el Scope Silph o la Master Ball. Y te sirven para ir subiendo de nivel. En cuanto al rival, pues aparece de vez en cuando; en mi caso aparece cuando peor va mi equipo, y te reta. Y sus combates eran desafiantes.

Sí, el juego está plagado de errores, de cosas increíblemente cutres pero a la vez tiene algo que te engancha. Y de no ser por esto, de no ser por los que jugamos a las primeras generaciones, a quienes los críos de ahora llaman nostalfags, no existiría Pokémon a día de hoy. ¿Hay juegos Pokémon mejores que RojoAzul y Amarillo? Sí, sin duda alguna. Pero Pokémon Amarillo es único en su planteamiento. Y gustó tanto el poder ir con Pikachu siguiéndote, que en el remake de Oro y Plata la gente flipó cuando mostraron que el Pokémon a la cabeza del equipo podía seguirte.

El juego es largo, y aunque en ocasiones es necesario estar subiendo de nivel (sobre todo si quieres hacer una nueva incorporación a tu equipo) y lleva mucho tiempo, es bastante gratificante y no supone el esfuerzo que supone en otros títulos JRPG. Tener un equipo equilibrado es parte de su esencia, y el poder ver cómo esos Pokémon que capturaste al principio se van haciendo más fuertes hasta acabar en el Hall de la Fama de la Liga es una sensación increíble. Y si jugaste en su momento y quieres darle una vuelta a la aventura, siempre puedes aplicarle un Nuzlocke para que sea todo más emocionante.

7/10

Un comentario en “Análisis – Pokémon Amarillo Edición Especial Pikachu”

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