Miméticos – La paranoia de lo cotidiano

Imaginad que un día os levantáis de la cama para empezar en un trabajo nuevo. Estáis entusiasmados. Os toca hacer unas pequeñas pruebas bajo supervisión porque estáis a punto de salir al espacio exterior. Hacéis lo que os dicen, aunque parece que no todo está yendo bien. El supervisor pide un café. Os siguen diciendo que todo va bien y tras unos instantes donde todo queda en calma, el hombre hace un pequeño comentario: Mi taza está vacía.

En un abrir y cerrar de ojos, la taza se convierte en una criatura de pesadilla. Una especie de araña pero que no termina de definirse. Algo más propio de un mal sueño que de la realidad. Esta situación es el comienzo de Prey, y la criatura es el Mimético. Otro día hablaré de lo absolutamente increíble que son los primeros minutos de este juego, de cómo todo está pensado para desconcertarte y de cómo  aplica la alegoría de la caverna de forma magistral. Pero hoy nos vamos a centrar en esos bichos.

La idea de la que parte el Mimético no es nueva, aunque quizás si hablamos de los Mímicos os empiece a sonar más. Los Mímicos aparecieron por primera vez en el juego de rol Dragones y Mazmorras y desde entonces se han vuelto tan populares que han aparecido en toda saga de rol que se precie. Desde Final Fantasy hasta Dragon Quest, pasando por Borderlands 2 y sí, lo voy a decir que si no a alguno le da algo: Dark Souls. A los que hayáis leído El color de la magia de Terry Pratchett os sonará más si hablamos de El Equipaje. ¿Verdad?

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Un Mímico de Dark Souls 3

Un Mímico es una criatura con forma de cofre que usa su forma para cazar a los incautos héroes que osen abrir sus fauces. En los Souls son criaturas mortíferas que a simple vista no se distinguen de un cofre normal hasta que te atacan. A nivel jugable, que un cofre pueda ser un enemigo es brillante porque todo jugador tiene la apertura de estos como un instante de respiro que conlleva una recompensa. Lo que hacen estos enemigos es transformar ese momento de descanso en uno de suspense y, más en concreto, de paranoia. Incluso cuando aprendes a distinguirlos hay un milisegundo de duda.

Ahora bien, ¿qué es un Mimético y en qué se distinguen? Un Mimético, hablando siempre de su presencia en Prey, es una criatura alienígena que puede mimetizarse con el entorno. En otras palabras: La paranoia del cofre se extrapola a literalmente cualquier objeto cotidiano de cualquier habitación. Son enemigos rápidos, muy rápidos. Y tan letales que si te pillan desprevenido, te pueden dejar seco en segundos.

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Justo delante, haciéndose pasar por una cajita, hay un Mimético.

Hay formas de encontrar un Mimético en una habitación, por lo que he descubierto. Y la manera en que el juego te lo sugiere me ha encantado también. Vas subiendo unas escaleras y de repente una papelera cae. Lo cierto es que en un primer momento pensé que esa papelera era una de estas criaturas. Pero no. Una vez llegué arriba, vi que todo estaba bien a simple vista. Y entonces me percaté de que esa es la manera en que se pilla a un Mimético. Cuando todo parece estar bien.

En el episodio de Doctor Who llamado “La chica en la chimenea” lo explican bastante claro. En una escena, el Doctor mira un reloj que hay en la repisa y dice que eso le da miedo. La niña con la que está le pregunta “¿Te da miedo un reloj roto?” A lo que él responde: “Sí. Porque verás: Si este reloj está roto y es el único de la habitación… ¿qué suena?” Y explica que nadie nota nada raro si solo suena un reloj. Pero si se oyen dos…

Y ahí está la clave. Es la manera tan fascinante que usan en Prey para explicarte la mecánica. Porque si la papelera acaba de caerse escaleras abajo… ¿por qué hay otra papelera arriba? Un Mimético puede copiar algo de la sala, algo que esté viendo así que siempre hay que buscar cosas repetidas y que no encajen. Lo malo es que no tienen por qué no encajar.

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Cinco rollos de papel, dos toallas… Todo muy normal, ¿no?

Volvamos a la escena que narraba al principio, donde un hombre pide un café y dice “Mi taza está vacía”. Si después de conocer todo esto, te fijas en la taza verás que llega un punto en que hay, de hecho, dos tazas. Y que ya ahí explican la mecánica. Yo en ese caso estaba a otras cosas y no me fijé.

Lo mejor es que esto no te quita la paranoia que te entra cuando llegas a una nueva habitación o un nuevo despacho. A veces, por el rabillo del ojo puedes ver algo moverse. Muy rápido. Tanto que piensas que puede que sea tu imaginación. Pero no, no lo ha sido. Y si te descuidas quizá no te maten, pero tu salud se verá reducida. Y un par de encuentros más así y estás muerto.

Imaginad ahora estar en vuestra habitación tranquilamente. Quizás leáis esto desde el móvil o la tablet. Quizás, solo quizás, y sin dejar de leer estas líneas queráis estirar el brazo porque algo se ha movido por el rabillo del ojo. No os volváis, seguid leyendo. Seguid leyendo para que pueda preguntaros: Si tenéis el móvil en la mano… ¿por qué hay otro en la mesa?

 

2 comentarios sobre “Miméticos – La paranoia de lo cotidiano

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