Análisis – Woodruff & the Schnibble of Azimuth

Título: Woodruff & the Schnibble of Azimuth
Desarrollador: Coktel Vision
Plataforma: PC
Género: Aventura Gráfica
Año de lanzamiento: 1994

Tanto esta semana como las siguientes, voy a ir analizando aquellos juegos de mi infancia con los que durante el mes de enero, decidí reunirme. No va a ser tarea fácil, porque si algo he querido tener en cuenta es que el factor nostalgia iba a jugar una partida paralela con mis recuerdos. Woodruff es uno de mis aventuras gráficas favoritas de todos los tiempos. Un título con el que he disfrutado muchísimo de pequeño y con el que he tenido la suerte de poder disfrutar una vez más. ¿Pero es tan bueno como creía? ¿Qué papel ha jugado aquí la nostalgia?

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Antes de seguir, os animo a que leáis el artículo que empezó todo esto: Tres aventuras gráficas de mi infancia. Ahora sí. Empecemos. Pero vamos a empezar por el principio: La historia. La historia de Woodruff tiene tantas cosas que quiero contar que he borrado el análisis un par de veces y lo he vuelto a escribir porque siempre quería enfocarla de manera distinta. Y es que aquí el trasfondo es tan importante como el propio argumento. Cuando uno arranca el juego, aparece una introducción que comienza diciendo: “En ese tiempo, los humanos habían podido abandonar las entrañas de la tierra, donde estuvieron sometidos muchos siglos a las radiaciones que provocaron los conflictos atómicos. En una jungla, descubrieron a los buzuk: Una raza mutante que vivía apaciblemente al pie de una colina. Los humanos, tomaron por la fuerza la posesión de ese lugar…” Y la cosa sigue, pero no quiero demostrar que tras más de veinte años todavía me sé la dichosa introducción de memoria.

Es un detalle que me ha llamado la atención y que me ha gustado mucho. El juego no busca introducirte a Woodruff, el protagonista. Ni a Azimuth, su padre adoptivo que es secuestrado. Sí, aparecen al final de la introducción en unos segundos en los que se ve cómo raptan al científico y cómo Woodruff, de unos dos años, crece gracias a un invento de Azimuth. El juego lo primero que hace es explicar el contexto de todo esto, decirte dónde va a situarse este rescate. Es algo que en su día no valoré, y que creo que pocos chicos de ocho o nueve años hagan. Aun así, ahí lo tenemos. Desde que los humanos conquistasen la ciudad vertical de Vlurxtrznbnaxl hasta el secuestro de Azimuth pasa un siglo. Y ciertamente el contexto es interesante porque la distopía en la que nos vamos a sumergir pende de un hilo gracias a Azimuth. No voy a ser más que el juego y no pienso desvelar nada al respecto. Si alguien quiere jugarlo, ¡ya sabe! A mí la trama me ha mantenido enganchadísimo, y eso que ya me la conocía. Sabe generar dudas y expectativas que poco a poco se resuelven.

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En cuanto al estilo de juego, es una aventura gráfica tipo point & click, lo que significa que se maneja solo con el ratón. Se maneja muy bien pero he encontrado dos decisiones que no me han gustado. Una de ellas se soluciona según progresas en el juego pero la otra se arrastra hasta el final. La menor es que estoy acostumbrado a que cuando se hace doble click en una aventura gráfica para cambiar de escenario, el juego cambie automáticamente sin tener que esperar a que el protagonista llegue. Aquí no pasa, y es una sensación de “¡Aaaghh! ¡Llega ya!” Si es que soy un prisas, lo sé. Como dije esto acaba solventándose una vez obtenemos un ítem llamado transportozón que sirve para teletransportarnos a través de los distintos escenarios. He llegado a usarlo para ir al escenario de al lado, no os digo más.

El otro problema son los diálogos. Lo normal en una aventura gráfica es que cuando hables con alguien te salga un listado de frases disponibles para ir seleccionando lo que te interese. En Woodruff no. Tú pinchas sobre alguien y te habla. Pinchas otra vez, y vuelves a hablar. ¿Problema? Que no sabes cuándo va a terminar de decirte cosas nuevas y volver a empezar la conversación así que siempre acabas repitiendo diálogos. Y cuando te sueltan un tocho es… Bueno, como cuando en Zootrópolis (o Zootopia) van a ver a los perezosos de la administración. Igual.

Los puzles no me han parecido muy complicados. Alguno tiene que puede costar más pero por lo general son cosas súper lógicas. ¿Que necesitas agua? Pues a buscar dónde va a llover. Luego los hay que son más complejos. El dichoso puzle de la nuez, por ejemplo. Que hay que romperla con un meteorito. O lo de alegrarle la vida al autista, que no se me habría pasado por la cabeza en la vida. Es cierto que muchísimas veces hay que estar atento porque el propio juego sugiere lo que tienes que hacer y todo consiste en estar atento.

Gráficamente el juego me parece una delicia y si esto no es envejecer bien entonces yo ya no sé. La paleta de colores me encanta, el diseño de la ciudad siempre me ha fascinado, los buzuk molan muchísimo, las animaciones están guays… Aquí quizás esté la nostalgia haciendo de las suyas. El mayor pero del juego se ve en las propias imágenes que acompañan. Cada una tiene su resolución, y pasa en general. Donde no tiene nada que hacer es con la música. Es lo más siniestra que he escuchado en mi vida.

El doblaje al español, aunque se agradece muchísimo, tiene muchísimos fallos. Reconozco que es todo un hito encontrarse con un juego doblado al castellano de principios de los años 90. El doblaje en sí no es que sea malo. La voz de los distintos personajes y en especial la de Woodruff, quedan bien. O al menos a mí, salvo dos o tres, no me ha desentonado ninguna o me ha parecido que fueran malas actuaciones. Pero hay diálogos que se cortan a mitad o frases mal traducidas. Además por alguna extraña razón que se me escapa, la versión al español no tiene subtítulos.

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En general, mi reencuentro con Woodruff & the Schnibble of Azimuth ha sido fantástico. Le he encontrado fallos que en su día no vi o no le di importancia, pero no me ha impedido disfrutar de la aventura una vez más. Woodruff es tan carismático como siempre, la ciudad es tan histriónica como la recordaba y he podido descubrir toda la crítica social que esconde así como la profundidad de su contexto.

¿Recomiendo el juego? Sí, sin duda. Sigue siendo una de mis aventuras gráficas favoritas y una joya oculta del género que por desgracia a terminado cayendo en el olvido. Quizás algún día esas peticiones para que aparezcan en GOG surtan efecto y podamos verlo en esa plataforma, funcional al 100% en Windows 10 sin tener que recurrir a versiones algo pirata.

7,5/10

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Un comentario en “Análisis – Woodruff & the Schnibble of Azimuth”

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