Análisis Yooka-Laylee

Título: Yooka-Laylee
Desarrollador: Playtonic Games
Plataforma: Nintendo Switch ; PC (versión analizada) ; PS4 ; XOne
Género: Plataformas
Año de lanzamiento: 2017

Cualquiera que haya nacido alrededor de los años 89-90 recordará con bastante nostalgia las interminables tardes donde Spyro, Mario, Crash Bandicoot o Banjo y Kazooie nos acompañaban en busca de nuevas aventuras. La revolución gráfica que trajo bajo el brazo la incursión de la tercera dimensión cambió por completo, y para siempre, el panorama del ocio electrónico. Pero los tiempos cambian y, con ellos, los videojuegos. Títulos que nos divertían tanto acabaron cayendo en el olvido y dando lugar a nuevos géneros y sagas.

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Una de esas sagas que murió fue Banjo. Con dos entregas principales para N64 y otro juego para Gameboy Advance que analicé aquí, se consolidó como una de las propiedades intelectuales más queridas por los jugadores. Tuvo un juego de carreras para la portátil de 32 bits de Nintendo bastante divertido llamado Banjo Pilot y otra entrega que pasó sin pena ni gloria para X360 que acabó por enterrar la serie en un intento por revivirla.

En paralelo a esto tenemos una compañía, Rare, que es el estudio detrás de estos juegos y que también fueron los que nos trajeron maravillas como Donkey Kong Country, Killer Instinct, GoldenEye para N64 o Perfect Dark. La historia de este estudio es bastante convulsa. El 49% de la compañía fue adquirido por Nintendo en 1994, y la cosa marchó bien hasta que en Rare empezaron a pedir aumentos en el presupuesto de sus juegos. Esto no gustó a la Gran N, que se negó. Debido a estos encontronazos, muchos de los que conformaban el estudio se marcharon para fundar Free Radical Design (TimeSplitters), que pasaría a llamarse Crytek, y Rare acabó en manos de Microsoft. Sacaron Viva Piñata, el Banjo que he mencionado antes, otro Perfect Dark y finalmente el estudio quedó relegado en un segundo plano con Kinect y cosas así.

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En este punto la mayoría de desarrolladores se largaron y unos cuantos decidieron fundar un nuevo estudio conocido como Playtonic Games. Enseñaron a través de Kickstarter un título que venía a ser el sucesor espiritual de los Banjo-Kazooie. Dicho título se llamaba Yooka-Laylee. El juego pudo ser financiado y su desarrollo culminó con un título de plataformas que según las críticas prometía mucho pero se quedaba corto.

Tras haber completado el juego estoy en condiciones de decir que no es perfecto, pero me ha dado la sensación de ser mucho mejor título de lo que muchos medios han querido dar a entender. Estamos ante un plataformas totalmente ameno y despreocupado que no busca ni reinventar un género ni romper moldes. Su objetivo desde el principio era el de traer de vuelta el espíritu de aquellos plataformas tan famosos que tan buenos ratos nos dioeron a muchos de nosotros. Y en eso, acierta.

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La premisa es muy sencilla. Hay un tío llamado Capital B, bastante malvado, que está succionando todos los libros del mundo para ganar pasta. Y no se le ocurre otra cosa que robar el libro de Laylee, una de los protagonistas, mientras estaban tirados en una roca tomando el sol. Laylee se enfada, Yooka decide ir con ella, y como Capital B no quiere devolverles el dichoso libro, deciden liarla. Bajo esta premisa que me ha recordado siempre a El Gran Lebowski nos toca empezar a coleccionar páginas del libro conocidas como pagies.

He escuchado auténticas barbaridades sobre este Yooka-Laylee, como youtubers que se quejaban de no poder acceder a pagies por no tener la habilidad necesaria para llegar a ellas. Evidentemente el juego toma ciertos matices propios de los metroidvania para animarnos a explorar los distintos mundos que conforman la aventura y, sobre todo, para que queramos revisitarlos una vez tengamos en nuestro poder todo el set de movimientos.

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Yo no he tenido esa sensación de “injusticia”, y siempre que he visto que llegaba a una pagie que no podía alcanzar, pasaba de largo. Hay que tener en cuenta que estamos ante un título que si puede pecar de algo, es de sencillo. Si tienes que comerte mucho la cabeza para coger un coleccionable, es que o no tienes lo que hace falta, o lo estás haciendo mal.

Quiero enfatizar el tema de la dificultad porque muchas pagies me han parecido insultantemente sencillas. Las hay que sí requieren de cierta habilidad e incluso ha habido momentos en los que me han matado y hasta me he enfadado con el propio juego. Pero la tónica general detrás de Yooka-Laylee es la de poder pasar las horas explorando y recolectando cosas sin mayores preocupaciones. De hecho, basta morir para darnos cuenta de que no existe penalización alguna por hacerlo más allá de volver al punto de aparición del mundo. También huelga decir que da la sensación de que el juego está enfocado principalmente en un público joven, tal y como sucedió con los Banjo. Como si desde Playtonic buscasen encandilar a los hijos de los que se pasaron horas y horas con esos títulos.

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La duración de Yooka-Laylee es curiosa. Los mundos se quedan cortos, pero a su vez llegó un momento en que ya estaba deseando acabar el juego. ¿El problema? Que ciertamente que solo haya cinco mundos se antoja escaso, sobre todo cuando estos son tan rematadamente bonitos. Peor es que estos mundos son enormes. Cada uno tiene unas 25 pagies, 200 plumas, cinco escritores fantasma, una máquina recreativa, un aumento de salud, una batería, un átomo, una calavera pirata… Nos va a llevar horas hacernos con todo. Y sí, es lo que hacíamos en esta clase de juegos. Pero no se puede negar que el género ha cambiado.

Las recreativas, las fases de vagoneta, las transformaciones… Y la posibilidad de revisitar cada mundo con habilidades nuevas es cierto que ofrecen vueltas de tuerca constante para que cada partida nos permita centrarnos en aspectos distintos del juego. Pero habría sido mucho mejor si hubieran hecho mundos más pequeños. En cuanto a las habilidades, tenemos de todo tipo: El poder aguantar la respiración (y caminar) bajo el agua, volar, planear, rodar… A esto hay que sumar ligeros power-up en forma de semillas que nos permitirán brillar en la oscuridad, lanzar bombas, pelotas de hielo o llamas. En cada nivel además tendremos la oportunidad de transformarnos en algo. En un helicóptero, una planta, un banco de peces… Que nos permitirá acceder a nuevas zonas y desafíos.

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Donde sí que no ha lugar a discusión es cuando hablamos de su banda sonora. Del mismo modo que su diseño artístico, que es sobresaliente, la música tiene una calidad excepcional. La musiquita se te queda clavada en la cabeza y ya en cuanto aparece la pantalla de título te invade un ritmo de lo más sabrosón. No he echado en falta más pistas y, cuando entraba en una zona familiar, la musiquilla ayudaba a esa sensación de saber dónde estabas.  Las melodías corren a cargo de Clark Kirkhope (Banjo-Kazooie, GoldenEye); David Wise (saga Donkey Kong Country) y Steve Burke, quien también trabajó en Banjo-Kazooie. Sin duda el recorrido de esta gente se nota muchísimo porque la banda sonora difícilmente mejorable.

En definitiva pienso que Yooka-Laylee ha sido víctima de la nostalgia que le catapultó a la fama, porque ciertamente es un título del estilo que la gente quería. Pero claro, la gente cambia. Y con ella sus gustos. Si se sabe qué esperar de él y se toma como lo que es, este título no va a defraudar.

8/10

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