Impresiones – Forza Horizon 4

Si miráis el blog a fondo descubriréis que hablo muy poco de juegos de carreras. En su momento hablé de The Crew y de que en líneas generales no me pareció un juego excesivamente bueno. A parte de eso pues sí que he hablado de Screamer o de algún Mario Kart. Pero poco más. Si cuento que me encantan los coches y los juegos de conducción quizás os parezca raro que apenas haya hablado. ¿Cuál es la razón para esto?

Que soy bastante exigente con estos juegos para según qué cosas. Hace unos once años, por 2007, descubrí de chiripa un título llamado Test Drive Unlimited. El juego no era el mejor en su género pero le eché más horas que a un reloj. El plantel de vehículos y marcas que tenía era arrollador. Teníamos las típicas como Ford, Volkswagen o Mercedes. Pero también otras más exóticas como Ferrari, Lamborghini o Maserati. Incluso algunas muy poco conocidas entonces como Pagani, Koenigsegg o la desaparecida Spiker. Había modelos emblemáticos como el Ezo, el F40, el MC-12, el SLR, el 300 SL…

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Lo que tenía de especial era el modo en que afrontaba su jugabilidad. Si querías un coche no bastaba con tener dinero: Tenías que ir a comprarlo. El mapa, que era una isla de Hawaii no era precisamente pequeño. Bordear la isla a toda velocidad llevaba unos cuarenta minutos aproximadamente. El caso está en que una vez que entrabas en el concesionario te permitían un nivel de personalización que a día de hoy pocos títulos han vuelto a mostrar. En cualquier juego de carreras, lo normal es que un Ferrari sea rosso corsa y ya. Con suerte puedes elegirlo en amarillo o negro. Pero aquí tenías otros colores como el Argento Nurburgring, Bianco Avus, Nero Daytona, etc. Si esto ya era de por sí una pasada, además podías elegir detalles como la tapicería o las llantas. En algunos casos incluso si querías inserciones en madera o aluminio pulido. Esto, sumado a un mundo abierto online daba una sensación increíble de estar mostrándote al mundo entero no solo con tu avatar, sino también con tu coche. Coches que se sentían tuyos. Porque tú te habías ganado el derecho a comprarlo; tú habías ido al concesionario a por él; y tú lo habías configurado.

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Esto lo cuento porque es ese tipo de experiencia la que siempre he buscado en un juego de coches. Y aunque Forza Horizon 4 no es exactamente eso, sí que se acerca a lo que en su día creó Eden Games. Los gráficos son alucinantes, la conducción me ha parecido comodísima y enseguida puedes dominar los distintos tipos de carreras; la cantidad de coches a elegir es alucinante y el nivel de personalización que puedes alcanzar es altísimo. Vale que no puedes elegir el color de la tapicería. Y me da rabia, que conste. Pero este es el juego que siento que tiene que llenar un vacío que tengo desde que me cansé de Test Drive Unlimited 2. Se dice que hay en camino una nueva entrega pero los chicos de Eden están con los Gear.Club Unlimited muy pesados. Y no es de momento mi tipo de juego.

Pero, ¿qué tiene exactamente Forza Horizon 4? Para empezar una optimización alucinante; un nivel de modelado de los coches que me ha parecido que está a otro nivel; y como digo, el control. Cada coche se siente diferente. En la demo puedes llegar a conducir unos siete u ocho y de verdad que tienen sus diferencias. Hay un Ford Cossworth que cuando me puse a los mandos me salió un “Guau!”, porque tenía muchísimo nervio. Por el contrario un Lancia se sentía mucho más firme por los caminos de tierra. El McLaren Senna daba mucha seguridad mientras que el Bugatti Chiron me imponía respeto por las velocidades que puede alcanzar y la aceleración tan genial (pero estable) que tiene.

Esa clase de detalles me han gustado mucho, como me ha gustado mucho todo el tema de las estaciones que dan lugar a que puedas ir descubriendo un entorno que cambia. Y la necesidad de adaptarte a él con diferentes coches. Por ejemplo, con el Cossworth que nombraba antes yo ni de coña conduciría en invierno.

Luego puedes entrar a tunear tu coche si quieres. Configurar suspensiones, la presión de los neumáticos, cambiar partes de la carrocería… Incluso puedes personalizar la matrícula para que muestre tu nombre o lo que prefieras. Creo que si algo me da miedo es el tamaño del mapa. Me da miedo que se me haga pequeño. Porque son muchos los coches que se van a poder conducir; muchísimos si uno va a por expansiones, paquetes y contenido descargable. Y querré conducirlos prácticamente todos. Sé que querré configurarlos a mi gusto, personalizarlos y adaptarlos a mis necesidades. También debo decir que es esa certeza la que me impulsa a querer comprarlo ya. Porque en los últimos años ningún juego me ha llamado tanto la atención como este. Salvo quizás Forza Horizon 3, pero sabiendo que estaba el cuarto a la vuelta de la esquina no quise arriesgarme. ¡Y bien que hice? ¿Y tú qué opinas? ¿Debería comprarme Forza Horizon 4?

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