Análisis – Pokémon Let’s Go

Título: Pokémon Let’s Go Eevee / Let’s Go Pikachu
Desarrollador: GameFreak
Plataforma: Nintendo Switch
Género: J-RPG
Año de lanzamiento: 2018

La serie Pokemon ha aterrizado por fin en Nintendo Switch, no sin decenas de ríos de tinta cargados de críticas. Críticas por volver a Kanto, por cambiar por completo las mecánicas de la franquicia en pos de un sistema de combate mucho más sencillo, etc. Yo reservé el juego, concretamente Let’s Go Eevee, tan rápido como fue posible. Pero no sin bastante escepticismo al respecto y siguiendo las noticias muy vagamente.

Las críticas por el cambio en las mecánicas ha sido algo normal porque ha sido un cambio muy brusco dentro de la franquicia. Por cierto, estos Let’s Go se consideran dentro de la línea oficial. No son spin-offs como pueden serlo Detective Pikachu o Pokémon Mundo Megamisterioso. Desde GameFreak han aclarado precisamente que Let’s Go Eevee y Let’s Go Pikachu son juegos canon. Y que estas mecácnicas nuevas habían llegado para quedarse.

Debo decir al respecto que, si bien no me convencía el sistema de capturar Pokémon heredado directamente de Pokémon GO, tras haberme pasado el juego debo decir que ha sido todo un acierto. De una manera sencillísima han acabado por completo con la parte más aburrida del juego: Subir de nivel a tu equipo a base de entrenar durante horas. Aquí vas por el mundo, ves un Pokémon que te interesa y lo capturas. Por cada captura te dan experiencia, que puede multiplicarse gracias a bonificaciones: Un buen lanzamiento, que el Pokémon tenga un tamaño inusual, que estés en racha… Las rachas consisten en encadenar capturas del mismo tipo de Pokémon. Si capturas un Pikachu y seguidamente otro, tendrás una cadena de dos. Esto hace que cada vez ganes más experiencia, pero también que los siguientes Pikachu que aparezcan en la ruta tengan mejores estadísticas. No solo inviertes tiempo en entrenar a tu equipo: Tienes una recompensa inmediata.

Las capturas como tal funcionan igual que en GO salvo unas pocas excepciones que explicaré. Cuando entramos a combatir hay un círculo que indica las probabilidades de atraparlo con la Pokéball que esté seleccionada. Puede ser verde, amarillo, anaranjado o rojo. Cambiando de Ball a una Superball o Ultraball aumentamos las posibilidades de captura. Pero además tenemos las Bayas Frambu, Pinia y Latano que nos favorecerán de distintas maneras. Las excepciones que mencionaba antes existen con las Aves Legendarias, los dos Snorlax que nos encontraremos bloqueando el paso a ambos lados de Ciudad Azulona y Mewtwo. Estos encuentros funcionan diferente y primero debemos derrotarlos en combate, existiendo un tiempo límite. Si se escapan no pasa nada, porque salvo Mewtwo, los demás se pueden encontrar en estado salvaje.

Esto es algo que me ha gustado especialmente. Siguen existiendo especies exclusivas de cada versión. Por ejemplo, en Let’s Go Eevee no está Scyther, mientras que en Let’s Go Pikachu es imposible hacerse con Pinsir. Pero por lo general tendremos la oportunidad de encontrar a todos los Pokémon en estado salvaje. Si no cogiste el Fósil Helix en el Monte Moon, no pasa nada: Podrás hacerte con él en otro sitio. A los iniciales nos los regalan, pero si buscamos bien será posible encontrarlos en algunas rutas. Lo mismo pasa con Snorlax (que aparece en la Cueva Celeste, antigua Mazmorra Rara) o las Aves Legendarias. ¡Hay incluso Dragonites! Le da al juego un toque que me ha gustado. Esas criaturas que se suponen raras no se vuelven imposibles de conseguir: Se vuelven raras. Muy raras, eso sí. La posibilidad de encontrarse con un Dragonair salvaje por ejemplo, es del 1%. Pero es una opción. Los dos únicos que escapan a esta norma son Mewtwo, que solo aparece una vez, y Mew. Este último solo es posible transferirlo de una Pokéball Plus. Y si no tienes ninguna más te vale conocer a alguien que quiera prestarte su Mew para registrarlo. De otra manera no podrás hacerte con las 153 especies disponibles.

El resto de la estructura no ha cambiado demasiado. Nos toca ir por el mundo combatiendo, registrando Pokémon en nuestra Pokédex y ganando medallas. En esta ocasión no nos harán entrega de ningún Pokémon inicial clásico, sino que más bien aparecerán un Eevee o un Pikachu en nuestro camino, que atraparemos y se quedará con nosotros. Podemos quitarlo del equipo, pero siempre irá a nuestro lado. Bueno, en el caso de Eevee se te sube a la cabeza y de ahí no baja.

Se han introducido importantes cambios en los Pokémon en lo que a movimientos se refiere. Ahora mismo no podría dar un ejemplo concreto pero hay quienes aprenden movimientos nuevos por nivel. El tema de los tipos es el mismo que lo visto en las últimas entregas. Esto quiere decir que criaturas como Clefairy que era Tipo Normal en la primera generación, en esta es Tipo Hada. Tal y como sucede a partir de la sexta. Sin embargo hay otros “avances” que se han querido revertir. Aunque parece que hay sistema de felicidad, ni los Eevee ni los Chansey evolucionarán por este medio. Del mismo modo, no se puede criar pese a que están presentes los géneros de los Pokémon.

Toca responder a la pregunta que seguro que muchos se hacen: ¿Merece la pena comprar Pokémon Let’s Go? Pues siendo realistas, depende mucho de cada uno. A mí me ha encantado el nuevo sistema de captura y estoy pendiente de intercambiar con algún amigo los pocos exclusivos que no he podido transferir de Pokémon GO para completar la Pokédex. Además que hay muchos combates que me han parecido más complicados que en entregas anteriores pese a ir con más nivel. Evidentemente si sacas 10 niveles a un tipo Agua y usas un tipo Eléctrico, no vas a encontrar mucha resistencia. Pero merece la pena llevar el ritmo que marca la historia y luego ya entrar a crear un buen equipo competitivo.

Los que quieran jugar a Pokémon para competir también van a poder hacerlo, evidentemente. Lo que pasa que quizás si se está acostumbrado a lidiar con unas 800 criaturas, 153 queden un poco escasas. También estos jugadores van a poder hallar en los entrenadores maestro un aliciente extra. Una vez te pasas al Alto Mando, aparecen unos 150 entrenadores especializados. Cada uno en un Pokémon distinto. Y sí, tú tienes tu Zapdos y él un Slowpoke. Pero espérate que eso no funciona así. Porque vas a necesitar otro Slowpoke para enfrentarte a él. Tocará prepararse a fondo para entrenar.

Con el tema shinys, que a lo tonto sé que a alguno le puede importar, se han facilitado bastante las cosas. La probabilidad de que salga uno así de risas es de 1/8000 (es algo más baja, pero por redondear). En este juego si completamos la Pokédex nos darán un objeto llamado Amuleto Iris que reduce la probabilidad a la mitad. Pero es que si hacemos una cadena de 31 Pokémon y usamos un objeto llamado Colonia para atraer Pokémon, se verá reducida a una probabilidad de 1/274 más o menos. Vamos que es cuestión de tiempo que encuentres ese shiny que tanto deseas.

Como punto negativo cabe destacar que, por muy bonito y divertido que sea, estamos ante el mismo juego que vimos hace veinte años pero con las mecánicas de captura actualizadas. Unas mecánicas que ni siquiera innova por sí mismo. Es un título por tanto continuista, que sienta las bases (sobre todo a nivel audiovisual) de lo que debe ser la serie en las futuras entregas. Pero que de por sí apenas introduce cambios.

7/10

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