Tres juegos a los que estoy jugando este verano

Está siendo un verano convulso, lleno de emociones y muchas anécdotas. Pero como esto es solo un blog sobre mi ludoteca y no sobre mi vida, pues me tengo que centrar en lo que me tengo que centrar. Y como el verano es una época especial donde uno acostumbraba a pasarse fácilmente diez juegos, pues tiene esa costumbre de querer dedicarle más tiempo del habitual a esto de jugar.

Este año no creo que me de tiempo a pasarme tantos títulos como en años anteriores. De hecho, de momento solo ha caído el Hellblade: Senua’s Sacrifice cuyo análisis podéis leer aquí. Se debe en parte a que estoy con un par de juegos que son más largos que un día sin pan. Tres grandes títulos que paso a contaros ahora cuáles son y por qué no los suelto.


AC Origins

Que Ubisoft es una de las siete cabezas del dragón del Apocalípsis no lo pone nadie en tela de juicio. Y más cuando uno descubre que pretende cobrar 14€ al mes por una suscripción donde la gran mayoría de videojuegos son más viejos que los niños rata que van a pagarla. Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, tal y como ha demostrado en este último E3, sabe hacer las cosas bien.

Assassin’s Creed: Origins es uno de esos mínimos resquicios de bondad que todavía podemos atisbar en el brillo de sus ojos de sith. Madre mía si es que esto es un juegazo como la copa de un pino. Si no le he echado ya treinta horas no le he echado ninguna. La ambientación, el nivel de detalle, el tamaño del mapa, las misiones, los campamentos… Sí, muchas de las cosas que Origins presenta como nuevas, las llevamos viendo como mínimo desde Far Cry 3. Pero le sienta bien. No era una serie con la que hubiera conectado de verdad hasta esta entrega y quizás sea eso. Incluso las historias me gustan. Desde el argumento de la principal al de las secundarias. Se nota mucho el año y pico de descanso que se tomaron los franceses.

AC Origins 1.jpg

Poder visitar Alejandría en todo su esplendor, así como las pirámides de Giza o sumergirte en las profundidades del río Nilo para encontrar la TARDIS de Doctor Who, son solo unas pocas de la infinidad de aventuras que podemos vivir. Hacía mucho que no me lo pasaba tan bien con un mundo abierto. Además que todavía me queda la mitad de la historia (y mucho, mucho más por completar). ¡En qué momento empecé este juego tras acabar Hellblade!


BravelyDefault.jpg

Como no todo en esta vida es marginarse en una habitación separada del resto de tu casa para jugar al ordenador cual ermitaño (por desgracia), de vez en cuando hay que pararse a hacer un poco de vida social familiar. Que en mi caso muchas veces se centraba en sentarse a ver el canal Energy. Y como alguien dijo alguna vez: «La tele me ha culturizado», porque cada vez que la encienden en casa me pongo con la 3DS.

Bravely Default es una pequeña espinita clavada en mi orgullo desde que me harté de él en el lejano verano de 2014. Una espinita que estaba escondida, tímidamente apuntada en mi Lista de Juegos Pendientes hasta que este año me regalaron un cheque regalo para GAME, gracias al cual me quité otra espinita: La compra de Bravely Second, cosa que he hecho antes de que fuera demasiado tarde y cayera en las avariciosas garras de los especuladores. Dicho y hecho. Junto con Ever Oasis. Claro, no puedo empezar una segunda parte si la primera me alejó de ella con el rabo entre las piernas.

BravelyDef1.jpg

Así que he vuelto dispuesto a darlo todo y conseguirme todos los trabajos. Así voy, poco a poco. Llevo entre 20 y 25 horas de partida. Cuando lo he retomado, la vieja partida guardada marcaba 9 horas. Así que le habré dedicado unas diez o quince horas. Y no sé por qué demonios lo abandoné, porque mira que es fácil. Tras pasarme un ratillo subiendo de nivel para rehacerme con el sistema de combate, me he dado cuenta de lo sencillito que es todo, gracias a la historia de los Bravely y los Default.

¿Que no has jugado y no sabes lo que es? Yo te lo cuento. El sistema Bravely / Default consiste en gestionar tus turnos como te de la gana. Yo por ejemplo, en la mayoría de combates aleatorios les meto varios Bravely a todos los personajes. Eso significa que puedes usar varios turnos a la vez a cambio de no usarlos más tarde. Puedes usar tres turnos seguidos, pero los perderás inmediatamente después. Default funciona al revés: Te saltas tu turno para usarlo luego. Al usar varios Bravely puedes atacar hasta cuatro turnos seguidos con tus personajes. El combate se simplifica, se agiliza y te dan más experiencia. Todo en uno.

Si a esta maravillosa forma de reimaginar el clásico sistema por turnos le sumamos que podemos  establecer el número de encuentros en un ±100%, nos encontramos conque podemos explorar el mapa, o una mazmorra, con total tranquilidad. O mejor aún, podemos combatir cuanto queramos aumentando la frecuencia de encuentros y, a la hora de volver a la posada, reducir esos encuentros a cero. El poder jugar con esas opciones hace que, cuando el juego puede hacerse pesado, no lo haga.


Longest Journey.jpg

Como dijo Jack Skellington en The nightmare before Christmas: «Sorprendido, ¿verdad? Eso es normal». Pero es que The Longest Journey es una espinita que tengo clavadísima en el fondo de mi adolescencia. Me lo compré por recomendación de un amigo, y me costó 15€ de los de cuando tienes 16 años. Fui poco a poco durante todo un verano. Uno maravilloso. Recuerdo estar jugando en el portátil de mi padre, en el porche. Hablando con Flipper y los demás. No sé si llegué al Capítulo 4, pero por ahí me quedé.

A día de la redacción de este artículo, voy justo por ahí: El Capítulo 4. A punto de embarcarme en las tierras del norte para solucionar un temita con los vientos que soplan. Empecé la partida el año pasado y lo dejé abandonado, pero he querido retomarlo porque tengo bastantes aventuras gráficas pendientes y quiero pasarme alguna. Pocas cosas hay más gratificantes que ponerse una cervecita, y pasar una tarde tranquila con una aventura gráfica.

LongestJourney1.jpg

La mayoría de rompecabezas que plantea The Longest Journey son bastante lógicos, a veces demasiado. Hasta el punto que tras varios minutos pensando te quedas con cara de tonto diciendo «¿De verdad era esta tontería?» Por ejemplo, ¿cómo saber dónde está la moneda en un juego de trileros? Fácil, usando un destornillador imantado. Pues así todo.

Estoy jugando a la versión de GOG que funciona a las mil maravillas con Windows 10. Por desgracia, la edición física que compré hace casi quince años no parece llevarse bien con este sistema operativo. Lo único malo de la versión de GOG es que no cuenta con el fantástico doblaje que hicieron los chicos de FX Interactive. De todas formas, gracias a la gente de Clan DLan he logrado instalar las voces en español y ni tan mal.


 

Esto es todo por ahora, estad atentos porque sé que se me están acumulando los análisis y me gustaría retomar de una vez por todas la costumbre de publicar semanalmente. Ya veréis cómo acabo lográndolo.

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4 comentarios en “Tres juegos a los que estoy jugando este verano”

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