Análisis – Xenoblade Chronicles 2: Torna – The Golden Country

Título: Xenoblade Chronicles 2: Torna – The Golden Country
Desarrollador: Monolith Soft
Plataforma: Nintendo Switch
Género: J-RPG
Año de lanzamiento: 2018

Antes de empezar me gustaría aclarar que Torna – The Golden Country es una expansión independiente de Xenoblade Chronicles 2 (cuyo análisis podéis consultar aquí). Os recomiendo encarecidamente que primero os paséis por el análisis de dicho juego si no lo conocéis.

Xenoblade es una de las sagas más queridas por los fans de Nintendo, y por suerte no depende de la Gran N, por lo que Monolith Soft se encarga de que siga activa. No miento si os digo que tanto la primera entrega (que estoy jugando ahora mismo en Switch) como la segunda son dos auténticas obras de arte que todo amante del género debe probar. Esta expansión no se queda atrás y cumple muy bien con su cometido: Ser un contenido adicional al maravilloso Xenoblade Chronicles 2.

Los escenarios enormes ya son marca de la casa y no podían faltar a su cita con The Golden Country

Torna – The Golden Country se sitúa nada menos que cinco siglos antes que la historia ocurrida en el juego principal, por lo que es normal que alguien que no haya tocado nada de Xenoblade Chronicles 2 se pregunte: ¿Por dónde empiezo? Y la respuesta es: Si ya tienes recorrido con los J-RPG, empieza por el juego base. De lo contrario, empieza por aquí. No hay destripes de los acontecimientos vividos en Xenoblade Chronicles 2 y la historia únicamente ayuda a comprender mejor a ciertos personajes, sus motivaciones y el marco de la historia.

De hecho, una crítica que tengo con el juego es precisamente que se dejan muchos cabos sueltos que no llegan a aclararse o desarrollarse en la expansión. Ya sabéis que no soy dado a destripar las historias en los análisis para que las descubráis por vosotros mismos; de lo contrario pondría algunos ejemplos. Uno que sí puedo añadir es el arco argumental que envuelve a un personaje secundario (o terciario) llamado Gort. Gort y la protagonista, Lora, tienen una relación tortuosa que envuelve a la madre de esta. El caso es que sale al principio de la historia, un poco entre medias y después de los créditos te cierran su historia de una manera que parece que se olvidaron de él. Porque me parece que está metido con calzador.

Las cinemáticas tienen unos encuadres y unas animaciones brutales.

Ese es sin duda el mayor pero que tiene el juego. La gente en los foros tiende a criticar un asunto que rescatan del primer Xenoblade Chronicles, y es el tema de la fama. No funciona igual que en el primer juego pero está claro que la idea la han sacado de ahí. El caso es que según vas ayudando a las gentes que habitan el juego, vas ganando prestigio. Este prestigio tiene varios niveles que van del 1 al 4. Cuanto más ayudes a los demás (cuantas más secundarias hagas), más alto será tu nivel de prestigio. El mayor problema con esto es que llegados al final del juego, este te exige que tengas el nivel más alto. Y claro, si has ido a saco con la historia te vas a reír haciendo casi todas las secundarias del juego.

Yo iba sobre aviso así que, simplemente, secundaria que veía, secundaria que hacía. Con la calma. Y no solo he disfrutado mucho de cada una de ellas, que son maravillosas, sino que además al llegar al momento en que se te exige el nivel 4 de prestigio entendí por qué lo exigían. Sin entrar en detalles: Está estrechamente relacionado con los acontecimientos de la historia. Y me parece absolutamente brillante, y para nada una decisión que deba criticar.

Pese a verse simplificado, el combate sigue siendo tremendamente satisfactorio.

Antes he dicho que si uno no se ha aventurado en los J-RPG con anterioridad, debe empezar Xenoblade Chronicles 2 por la expansión. ¿Por qué? Simple. Porque el combate está simplificado, el mundo es más pequeño y, en definitiva, te encuentras con un aperitivo asequible de lo que es un J-RPG de verdad como puede ser el juego base. Eso sí: Hacerlo en este orden tiene un enorme «pero»: El juego presupone que ya has jugado al Xenoblade Chronicles 2 cuando empiezas Torna – The Golden Country, por lo que a la hora de explicar el combate —y sus cambios— lo hace más de pasada que si siguiésemos el orden de lanzamiento. No obstante, la base es la misma: Nuestro personaje ataca de manera automática y nosotros debemos ir encadenando artes para hacer más daño al enemigo.

Al final uno no está tanto a lo que es la acción en sí, sino pendiente de qué arte ejecutar a continuación, si podemos sacar al Blade, etc. Me ha pasado de estar jugando delante de mi mujer y ella no tener ni idea de lo que estaba pasando. Y yo tampoco, la verdad. Porque doce tíos dándose de golpes contra tres bestias con números apareciendo por todas partes no es algo que sea fácil de seguir. Nuestra atención debe fijarse en todo momento en las esquinas de la pantalla.

Cuando hemos encadenado suficientes artes, los rivales tendrán una serie de orbes girando a su alrededor. En ese momento, si las condiciones son propicias podremos empezar una cadena. Cuando pillamos el truco al tema de las artes, las cadenas y demás, nos vamos a volver auténticos portadores de la Muerte. Seres invencibles que ansiarán más y más combates. Porque hay que ver lo que enganchan los condenados. Al final acabé varios niveles por encima de lo que exigía la historia principal y con la capacidad para destruir con mi furia bestias que me sacaban varios niveles. A diferencia del juego base, donde más o menos a mitad había un combate que era casi imposible si no lo hacías de manera concreta (o si no bajabas el nivel de dificultad), en Torna – The Golden Country cualquier fallo es tu culpa y se siente como tal.

Dominar el combate puede volvernos virtualmente indestructibles.

Pero no solo de artes y cadenas vive el juego. Los distintos personajes tendrán sus propios árboles de habilidades que debemos mejorar; y en el caso de los Blades esto se realizará cumpliendo una serie de tareas que pueden ir desde acabar con una serie de enemigos concretos a cocinar la comida favorita del Blade. Sí, también hay recetas que ayudarán en los combates pero yo apenas lo he usado. Si es que el combate está rotísimo aquí.

Poco más puedo decir. La música es una maravilla, los escenarios también, la historia desarrolla a los personajes y en la recta final tuve la sensación de que los chicos de Monolith Soft hicieron lo que no se atrevieron a hacer en Xenoblade Chronicles 2: Que la historia avance por donde tiene que avanzar. Caiga quien caiga. Y hasta ahí puedo leer. ¿Recomiendo The Golden Country? No es que sea recomendable. Es que es un contenido recomendadísimo. Como el juego que expande. Eso sí, no esperéis la misma duración. Dad gracias si llegáis a 30h. Que para ser una expansión son horas, ¿eh?

9,5/10

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