Miméticos – La paranoia de lo cotidiano

Imaginad que un día os levantáis de la cama para empezar en un trabajo nuevo. Estáis entusiasmados. Os toca hacer unas pequeñas pruebas bajo supervisión porque estáis a punto de salir al espacio exterior. Hacéis lo que os dicen, aunque parece que no todo está yendo bien. El supervisor pide un café. Os siguen diciendo que todo va bien y tras unos instantes donde todo queda en calma, el hombre hace un pequeño comentario: Mi taza está vacía.

En un abrir y cerrar de ojos, la taza se convierte en una criatura de pesadilla. Una especie de araña pero que no termina de definirse. Algo más propio de un mal sueño que de la realidad. Esta situación es el comienzo de Prey, y la criatura es el Mimético. Otro día hablaré de lo absolutamente increíble que son los primeros minutos de este juego, de cómo todo está pensado para desconcertarte y de cómo  aplica la alegoría de la caverna de forma magistral. Pero hoy nos vamos a centrar en esos bichos.

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